De esto me hizo acordar el fallo contra las retenciones en el Senado
El 29 de mayo de 1973 se cumplían 4 años del Cordobazo, y a su vez era el primer cumpleaños que se iba a realizar habiendo un gobierno democráticamente elegido, ya que el 25 había asumido Héctor J. Cámpora como presidente de los argentinos por el Frente Justicialista de Liberación.
En La Plata, todo el movimiento estudiantil de izquierda, se dio cita en el Aula Magna de Exactas, para conmemorar aquel acontecimiento del 69 que fue el preludio de la caída del dictador Onganía. Estábamos casi todos, desde los agrupamientos peronistas ligados a la guerrilla, la izquierda comunista y socialista, tanto maoísta como trotskista, algunos referentes obreros y también algunos ex presos políticos que habían sido liberados días antes tras la asunción del gobierno popular.
En el acto de Exactas todos los grupos tenían su orador, era un verdadero acto democrático que culminaría con una marcha por la ciudad. Sin dudas que los grupos peronistas FURN y FAEP, eran mayoría y así lo hacían notar imponiendo sus cánticos, pero todos teníamos espacio. La mayoría de los oradores rescataban la lucha antidictatorial que había terminado con los gobiernos primero de Onganía, luego Levingston y por último de Lanusse, y si bien todos no coincidíamos en la caracterización del nuevo gobierno democrático, al menos sabíamos que algo había cambiado, por ejemplo no era poca cosa que todos los compañeros presos ya estuvieran libres. Cabe destacar que esta liberación fue producto de una gran movilización a la cárcel de Devoto, y que allí cayeran dos militantes, uno de la Juventud Peronista y otro de Vanguardia Comunista.
Volviendo al acto, hubo un hecho sumamente significativo, y es lo que quiero relatar.
La mayoría de los oradores trató de mantener el equilibrio, pero cuando le tocó al vocero de la TERS ligada al Política Obrera, grupo trotskista que hoy es el Partido Obrero, éste no escatimó en denunciar al gobierno burgués de Cámpora, y fue ahí donde se pudrió todo, completamente todo, ya que los grupos peronistas mayoritarios se levantaron y cerraron el acto, y afuera del anfiteatro prohibieron que todo lo que no fuera peronista pueda marchar. “No permitiremos que los sucios trapos rojos ensucien la Ciudad Eva Perón” (nombre dado a La Plata durante los gobiernos anteriores de Juan Domingo Perón). Luego la TERS fue sancionada y le fue prohibido militar en la universidad por un tiempo. Una sanción parecida también la tuvieron los del GEA ligado al Partido Comunista Maoísta.
No esperábamos que tres años después viviéramos la dictadura más sangrienta de nuestra historia.
Primeras Conclusiones
Siempre fui partidario de aprender de los errores y a su vez saber que muchos de ellos no son simples fallas sino efectos de concepciones ideológicas y culturales arraigadas en el sentido común, y que superarlas implica una tarea de revisión crítica y autocrítica muy severa que sin dudas incluya al ego mismo. Por otro lado saber que en política se trata de concepciones estratégicas de largo alcance, y que los errores tácticos si bien hay que corregirlos para que no vuelvan a suceder, muchas veces provienen de concepciones estratégicas diferentes a las cuales uno supone adscrito. Un amigo que fuera militante próximo a Montoneros una vez me dijo que el único error que habían cometido era el no haber ganado, y obviamente que una respuesta así es la que uno no espera para poder pensar una perspectiva política viable en un presente muy diferente a aquel. Sin embargo esas matrices ideológicas pueden subsistir en escenarios donde las perspectivas políticas son diferentes a aquellas. Creo que ese entripado entre peronistas de izquierda y sectarismos trotskistas en 1973, hoy en la realidad argentina de 2008 pareciera más vivo que nunca, y sea tal vez una de las dificultades principales para establecer un rumbo democrático y progresista, en sintonía con las nuevas fuerzas que se expanden por Sudamérica.
2008/07/17
2008/07/12
Imaginación e imaginería

Conocer solamente un pequeño territorio, no invalida la existencia del horizonte, ese espacio lejano que no necesariamente conocemos pero que podemos imaginar a la distancia. Parado en el medio de la extensa calle, puedo divisar algunos kilómetros más allá, percibiendo alguna imagen borrosa que sólo podría disipar caminando hasta ese lugar, lo que no invalida que pueda imaginarlo antes de llegar, aunque la percepción de lo real siempre va a contrastar con lo imaginado.
Esta apreciación me hizo pensar acerca de la imaginación, y evaluar sobre ella.
La imaginación es producto del desconocimiento, pero puede y debe ser un punto de arranque. Ella puede dar vuelta supuestos establecidos, pero no alcanza. Si la imaginación es capaz de producir nuevos conocimientos y desentrañar al sentido común, creo que es completamente válida la consigna: “La imaginación al poder”, pero si solamente sirve para anclarse más en el desconocimiento, tal vez su verdadero nombre sea sólo imaginería.
2008/06/15
El Che Guevara
Ayer 14 de junio fue el 80 Aniversario del nacimiento de Ernesto Guevara de la Serna en Rosario. Hoy nadie desconoce su imagen, pero tal vez sean muy pocos los que sepan quien fue el Che. En su homenaje voy a postear este escrito del escritor y periodista argentino Rodolfo Walsh, quien lo retrata mejor que nadie en su forma más humana. Extraido de la muy buena revista Los 70.

Guevara, por Rodolfo Walsh (1967)
El presente texto fue extraído de una recopilación de artículos sobre el Che Guevara publicado por la Casa de las Américas en 1986.
¿Por quién doblan las campanas? Doblan por nosotros. Me resulta imposible pensar en Guevara, desde esta lúgubre primavera de Buenos Aires, sin pensar en Hemingway, en Camilo, en Masetti, en Fabricio Ojeda, en toda esa maravillosa gente que era La Habana o pasaba por La Habana en el 59 y el 60. La nostalgia se codifica en un rosario de muertos y da un poco de vergüenza estar aquí sentado frente a una máquina de escribir, aun sabiendo que eso también es una especie de fatalidad aun si uno pudiera consolarse con la idea de que es una fatalidad que sirve para algo.
Lo veo a Camilo, una mañana de domingo, volando bajo en un helicóptero sobre la playa de Coney Island, asomándose muerto de risa y la muchedumbre que gozaba con él desde abajo. Lo oigo al viejo Hemingway, en el aeropuerto de Rancho Boyeros, decir esas palabras penúltimas: "Vamos a ganar, nosotros los cubanos vamos a ganar". Y ante mi sorpresa: "I´m not a yankee, you know".
Interminablemente veo a Masetti en las madrugadas de Prensa Latina, cuando ya se tomaba mate y se escuchaba unos tangos, pero el asunto que volvía era el de esa revolución tan necesaria, aunque hoy se presenta tan dura, tan vestida con la sangre de la gente que uno admirado simplemente quiso.
Nunca sabíamos en Prensa Latina, cuándo iba a venir el Che, simplemente caía sin anunciarse, y la única señal de su presencia en el edificio eran dos guajiritos con el glorioso uniforme de la sierra, uno se estacionaba junto al ascensor, otro ante la oficina de Masetti, metralleta al brazo. No sé exactamente por qué daban la impresión de que se harían matar por Guevara, y cuando eso ocurriera no sería fácil.
Muchos tuvieron más suerte que yo, conversaron largamente con Guevara. Aunque no era imposible ni siquiera difícil yo me limite a escucharlo, dos o tres veces, cuando hablaba con Masetti. Había preguntas por hacer pero no daban ganas de interrumpir o quizá las preguntas quedaban contestadas antes de que uno las hiciera. Sentía lo que él cuenta que sintió al ver por única vez a Frank País: sólo podría precisar en este momento que sus ojos mostraban enseguida el hombre poseído por una causa y que ese hombre era un ser superior. Yo leía sus artículos en Verde Olivo, lo escuchaba por TV: Parecía suficiente, porque Che Cuevara era un hombre sin desdoblamiento. Sus escritos hablaban con su voz, y su voz era la misma en el papel o entre dos mates en aquella oficina del Retiro Médico.
Creo que los habaneros tardaron un poco en acostumbrarse a él, su humor frío y seco, tan porteño, debía caerles como un chubasco. Cuando lo entendieron, era uno de los hombres más queridos de Cuba.
De aquel humor se hacia la primera víctima. Que yo recuerde, ningún jefe de ejército, ningún general, ningún héroe se ha descrito a sí mismo huyendo en dos oportunidades. Del combate de Bueycito, donde se le trabo la ametralladora frente a un soldado enemigo que lo tiroteaba desde cerca, dice: "mi participación en aquel combate fue escasa y nada heroica, pues los pocos tiros los enfrenté con la parte posterior del cuerpo". Y refiriéndose a la sorpresa de Altos de Espinosa: "no hice nada más que una retirada estratégica a toda velocidad en aquel encuentro". Exageraba él estas cosas, cuando todos sabían que acaba de recordar Fidel, que lo difícil era sacarlo del lugar donde hubiera más peligro. Dominaba su vanidad como el asma.
En esa renuncia a las últimas pasiones, estaba el germen del hombre nuevo que hablaba.
Guevara no se proponía como un héroe: en todo caso, podía ser un héroe a la altura de todos. Pero esto, claro, no era cierto para los demás. Su altura era anonadante: resulta más fácil a veces desistir que seguirlo, y lo mismo ocurría con Fidel y la gente de la Sierra. Esta exigencia podía ponernos en crisis, y esa crisis tiene ahora su forma definitiva, tras los episodios de Bolivia.
Dicho más simplemente: nos cuesta a muchos eludir la vergüenza, no de estar vivos porque no es el deseo de la muerte, es su contrario, la fuerza de la revolución, sino de que Guevara haya muerto con tan pocos alrededor. Por supuesto, no sabíamos, oficialmente no sabíamos nada, pero algunos sospechábamos, temíamos. Fuimos lentos, ¿culpables? Inútil ya discutir la cosa, pero ese sentimiento que digo está, al menos para mí y tal vez sea un nuevo punto de partida.
El agente de la CIA que según la agencia Reuter codeó y panceó a cien periodistas que en Valle Grande pretendían ver el cadáver, dijo una frase en inglés: "awright, get the hell out of here".
Esta frase con su sello, su impronta, su marca criminal, queda propuesta para la historia. Y su necesaria réplica: alguien tarde o temprano se irá al carajo de este continente. No serán los que nacieron en él. No será la memoria del Che.
Que ahora está desparramado en cien ciudades
entregado al camino de quienes no lo conocieron
Buenos Aires, octubre de 1967.

Guevara, por Rodolfo Walsh (1967)
El presente texto fue extraído de una recopilación de artículos sobre el Che Guevara publicado por la Casa de las Américas en 1986.
¿Por quién doblan las campanas? Doblan por nosotros. Me resulta imposible pensar en Guevara, desde esta lúgubre primavera de Buenos Aires, sin pensar en Hemingway, en Camilo, en Masetti, en Fabricio Ojeda, en toda esa maravillosa gente que era La Habana o pasaba por La Habana en el 59 y el 60. La nostalgia se codifica en un rosario de muertos y da un poco de vergüenza estar aquí sentado frente a una máquina de escribir, aun sabiendo que eso también es una especie de fatalidad aun si uno pudiera consolarse con la idea de que es una fatalidad que sirve para algo.
Lo veo a Camilo, una mañana de domingo, volando bajo en un helicóptero sobre la playa de Coney Island, asomándose muerto de risa y la muchedumbre que gozaba con él desde abajo. Lo oigo al viejo Hemingway, en el aeropuerto de Rancho Boyeros, decir esas palabras penúltimas: "Vamos a ganar, nosotros los cubanos vamos a ganar". Y ante mi sorpresa: "I´m not a yankee, you know".
Interminablemente veo a Masetti en las madrugadas de Prensa Latina, cuando ya se tomaba mate y se escuchaba unos tangos, pero el asunto que volvía era el de esa revolución tan necesaria, aunque hoy se presenta tan dura, tan vestida con la sangre de la gente que uno admirado simplemente quiso.
Nunca sabíamos en Prensa Latina, cuándo iba a venir el Che, simplemente caía sin anunciarse, y la única señal de su presencia en el edificio eran dos guajiritos con el glorioso uniforme de la sierra, uno se estacionaba junto al ascensor, otro ante la oficina de Masetti, metralleta al brazo. No sé exactamente por qué daban la impresión de que se harían matar por Guevara, y cuando eso ocurriera no sería fácil.
Muchos tuvieron más suerte que yo, conversaron largamente con Guevara. Aunque no era imposible ni siquiera difícil yo me limite a escucharlo, dos o tres veces, cuando hablaba con Masetti. Había preguntas por hacer pero no daban ganas de interrumpir o quizá las preguntas quedaban contestadas antes de que uno las hiciera. Sentía lo que él cuenta que sintió al ver por única vez a Frank País: sólo podría precisar en este momento que sus ojos mostraban enseguida el hombre poseído por una causa y que ese hombre era un ser superior. Yo leía sus artículos en Verde Olivo, lo escuchaba por TV: Parecía suficiente, porque Che Cuevara era un hombre sin desdoblamiento. Sus escritos hablaban con su voz, y su voz era la misma en el papel o entre dos mates en aquella oficina del Retiro Médico.
Creo que los habaneros tardaron un poco en acostumbrarse a él, su humor frío y seco, tan porteño, debía caerles como un chubasco. Cuando lo entendieron, era uno de los hombres más queridos de Cuba.
De aquel humor se hacia la primera víctima. Que yo recuerde, ningún jefe de ejército, ningún general, ningún héroe se ha descrito a sí mismo huyendo en dos oportunidades. Del combate de Bueycito, donde se le trabo la ametralladora frente a un soldado enemigo que lo tiroteaba desde cerca, dice: "mi participación en aquel combate fue escasa y nada heroica, pues los pocos tiros los enfrenté con la parte posterior del cuerpo". Y refiriéndose a la sorpresa de Altos de Espinosa: "no hice nada más que una retirada estratégica a toda velocidad en aquel encuentro". Exageraba él estas cosas, cuando todos sabían que acaba de recordar Fidel, que lo difícil era sacarlo del lugar donde hubiera más peligro. Dominaba su vanidad como el asma.
En esa renuncia a las últimas pasiones, estaba el germen del hombre nuevo que hablaba.
Guevara no se proponía como un héroe: en todo caso, podía ser un héroe a la altura de todos. Pero esto, claro, no era cierto para los demás. Su altura era anonadante: resulta más fácil a veces desistir que seguirlo, y lo mismo ocurría con Fidel y la gente de la Sierra. Esta exigencia podía ponernos en crisis, y esa crisis tiene ahora su forma definitiva, tras los episodios de Bolivia.
Dicho más simplemente: nos cuesta a muchos eludir la vergüenza, no de estar vivos porque no es el deseo de la muerte, es su contrario, la fuerza de la revolución, sino de que Guevara haya muerto con tan pocos alrededor. Por supuesto, no sabíamos, oficialmente no sabíamos nada, pero algunos sospechábamos, temíamos. Fuimos lentos, ¿culpables? Inútil ya discutir la cosa, pero ese sentimiento que digo está, al menos para mí y tal vez sea un nuevo punto de partida.
El agente de la CIA que según la agencia Reuter codeó y panceó a cien periodistas que en Valle Grande pretendían ver el cadáver, dijo una frase en inglés: "awright, get the hell out of here".
Esta frase con su sello, su impronta, su marca criminal, queda propuesta para la historia. Y su necesaria réplica: alguien tarde o temprano se irá al carajo de este continente. No serán los que nacieron en él. No será la memoria del Che.
Que ahora está desparramado en cien ciudades
entregado al camino de quienes no lo conocieron
Buenos Aires, octubre de 1967.
2008/06/07
La acumulación del saber y la cultura en una sociedad caliente.
El etnólogo Claude Lévi-Strauss había diferenciado muy bien entre dos tipos de sociedades, las frías y las calientes. Las sociedades llamadas primitivas son un tipo de organización donde el tiempo parece transcurrir de otra forma y donde los cambios a pesar del paso de los siglos apenas alcanzan a evidenciarse. Las sociedades calientes en cambio van provocando mutaciones de manera ininterrumpida, sitio en el cual se desarrolla de forma inequívoca la historia; no sólo de las formaciones sociales, económicas, y políticas sino también del saber, la técnica y la ética. Es así como algunas manifestaciones del saber como son la ciencia y la filosofía, no son parte de la totalidad sino expresiones de determinados estadios históricos, a la vez sujetos a su transformación continua. En las sociedades calientes lo que constantemente se va actualizando son las formas en que la especie se integra al medio construyendo cultura, en un sentido abarcativo del término, a saber incluyendo los modos de producir, de conquista, de guerra, de dominación, de conocimiento, de legislación, de relación, etc.

En las sociedades frías la sabiduría está depositada en el consejo de los ancianos, ellos son los que a partir de la experiencia vivida han alcanzado un nivel de saber al cual los más jóvenes debieran acceder en el transcurso de la vida, siendo a la vez guiados por estos. El anciano la realidad que vivió desde su infancia evidentemente es casi la misma, y no sólo esto, sino que a lo largo de innumerables generaciones esa realidad siempre fue y será continua. La condición fría permite que la cultura se constituya en un proceso de acumulación ascendente y a la vez invariable. En las sociedades calientes también existe la acumulación ascendente pero también las rupturas, las discontinuidades y la desacumulación a favor de nuevas emergencias. Me animaría a decir que en estas últimas el proceso de transformación mantiene una autonomía con respecto a los sujetos que lo producen, y es por esto mismo que las mayorías, expresadas como diferentes generaciones, dan la imagen de ser portadores de saberes completamente distintos aún siendo partes de un único y mismo proceso. Es así que en nuestras sociedades, el anciano sea el que tal vez menos sepa, o por lo menos en ese presente, y que entre distintas generaciones se vayan construyendo subculturas diferenciadas, donde parecieran prevalecer factores corporativos distintos, aunque formen parte de una misma familia. Si bien la familia fue duramente cuestionada algunas décadas atrás hoy da la sensación de mantenerse intacta, y obviamente que esto es inmanente a la reproducción de una sociedad capitalista hoy muy afianzada a partir de la caída de los socialismos reales. Los jóvenes dirán que sus padres o sus abuelos no saben sobre ciertas modas o ciertos hábitos, aunque haya una tendencia actual a que los adultos no quieran envejecer, adoptando poses de los de menos edad, pero que son radicalmente diferentes a las de cuando ellos eran jóvenes. Es decir que el adulto que quiere parecer joven desacumula mucha de su experiencia pasada.
Creo que en este tipo de mecanismo, el de desacumulación hay un elemento perverso que hoy pareciera el centro de la reproducción ideológica.
Creo que hay alternativas al respecto, hay gente grande que no desacumuló nada y aún puede tener vigencia entre los de menos edad. Esto puede vislumbrase en ciertas figuras del arte, del rock, de la intelectualidad crítica y de la contracultura. Obviamente que en esta sociedad no habría lugar para un consejo de ancianos.
PD: Disculpen lo apretado del texto pero me doy cuenta que da para desarrollarlo mucho más, y en eso estaremos.

En las sociedades frías la sabiduría está depositada en el consejo de los ancianos, ellos son los que a partir de la experiencia vivida han alcanzado un nivel de saber al cual los más jóvenes debieran acceder en el transcurso de la vida, siendo a la vez guiados por estos. El anciano la realidad que vivió desde su infancia evidentemente es casi la misma, y no sólo esto, sino que a lo largo de innumerables generaciones esa realidad siempre fue y será continua. La condición fría permite que la cultura se constituya en un proceso de acumulación ascendente y a la vez invariable. En las sociedades calientes también existe la acumulación ascendente pero también las rupturas, las discontinuidades y la desacumulación a favor de nuevas emergencias. Me animaría a decir que en estas últimas el proceso de transformación mantiene una autonomía con respecto a los sujetos que lo producen, y es por esto mismo que las mayorías, expresadas como diferentes generaciones, dan la imagen de ser portadores de saberes completamente distintos aún siendo partes de un único y mismo proceso. Es así que en nuestras sociedades, el anciano sea el que tal vez menos sepa, o por lo menos en ese presente, y que entre distintas generaciones se vayan construyendo subculturas diferenciadas, donde parecieran prevalecer factores corporativos distintos, aunque formen parte de una misma familia. Si bien la familia fue duramente cuestionada algunas décadas atrás hoy da la sensación de mantenerse intacta, y obviamente que esto es inmanente a la reproducción de una sociedad capitalista hoy muy afianzada a partir de la caída de los socialismos reales. Los jóvenes dirán que sus padres o sus abuelos no saben sobre ciertas modas o ciertos hábitos, aunque haya una tendencia actual a que los adultos no quieran envejecer, adoptando poses de los de menos edad, pero que son radicalmente diferentes a las de cuando ellos eran jóvenes. Es decir que el adulto que quiere parecer joven desacumula mucha de su experiencia pasada.
Creo que en este tipo de mecanismo, el de desacumulación hay un elemento perverso que hoy pareciera el centro de la reproducción ideológica.
Creo que hay alternativas al respecto, hay gente grande que no desacumuló nada y aún puede tener vigencia entre los de menos edad. Esto puede vislumbrase en ciertas figuras del arte, del rock, de la intelectualidad crítica y de la contracultura. Obviamente que en esta sociedad no habría lugar para un consejo de ancianos.
PD: Disculpen lo apretado del texto pero me doy cuenta que da para desarrollarlo mucho más, y en eso estaremos.
2008/05/23
Detener la guerra- Stop the War
Los grandes enfrentamientos políticos y militares ya se han realizado: las grandes guerras y las revoluciones, los enfrentamientos de clases y las respuestas más sanguinarias a ello. En gran escala hemos visto casi todo. Lo que nunca fue tan beligerante como hoy son los enfrentamientos moleculares, es decir las pequeñas guerras informales, entre sectores que nunca alcanzaran ni siquiera el estatus de fuerza armada, y que tampoco tienen un objetivo claro con respecto al enfrentamiento.

Sun Tzu bien decía que una guerra que se prolonga indefinidamente en el tiempo nunca va a beneficiar a nadie, salvo a los sadomasoquistas , y es por esto creo hoy que la tarea pasa por liquidar definitivamente la guerra tanto molar como molecular, llegando a acuerdos entre partes enfrentadas, negociando y no prolongando inútiles combates que lo más seguro es que estén financiados por los grandes fabricantes de armas.
Que simple que la hacía Pappo cuando en un blues pesado de los setenta decía:
“Si nos ponemos todos de acuerdo llegará la paz” Tan simple que parecía una falacia.
Hoy ya no hay ni guerra fría, ni dos demonios, ni peligro rojo, amarillo o verde ¿entonces porqué no alcanzar la paz?
Las actuales democracias deben ser el resultado efectivo de un nuevo equilibrio, un nuevo pacto social entre partes otrora enfrentadas, si no es así la democracia es sólo un envoltorio irreal.
Hoy el mundo no quiere más ni casos como el de Colombia ni el del Medio Oriente, que son enclaves donde aún sobrevive el pasado más nefasto. En este sentido me parece muy bueno que alguien como Barack Obama este pensando que si llega a la Casa Blanca, va a sentarse a negociar con países hoy enfrentados al suyo, como me parece repugnante que tanto Bush como McCain, sigan pensando como en el pasado, agitando al peligro terrorista como si fuera equiparable a la Guerra fría. Tal vez ellos lo sepan bien a esto, pero como el negocio de las armas y la guerra se les ha vuelto tan relevante no lo pueden abandonar, y mucho más cuando la llamada guerra al narcotráfico no es más que la monopolización de éste.

Sun Tzu bien decía que una guerra que se prolonga indefinidamente en el tiempo nunca va a beneficiar a nadie, salvo a los sadomasoquistas , y es por esto creo hoy que la tarea pasa por liquidar definitivamente la guerra tanto molar como molecular, llegando a acuerdos entre partes enfrentadas, negociando y no prolongando inútiles combates que lo más seguro es que estén financiados por los grandes fabricantes de armas.
Que simple que la hacía Pappo cuando en un blues pesado de los setenta decía:
“Si nos ponemos todos de acuerdo llegará la paz” Tan simple que parecía una falacia.
Hoy ya no hay ni guerra fría, ni dos demonios, ni peligro rojo, amarillo o verde ¿entonces porqué no alcanzar la paz?
Las actuales democracias deben ser el resultado efectivo de un nuevo equilibrio, un nuevo pacto social entre partes otrora enfrentadas, si no es así la democracia es sólo un envoltorio irreal.
Hoy el mundo no quiere más ni casos como el de Colombia ni el del Medio Oriente, que son enclaves donde aún sobrevive el pasado más nefasto. En este sentido me parece muy bueno que alguien como Barack Obama este pensando que si llega a la Casa Blanca, va a sentarse a negociar con países hoy enfrentados al suyo, como me parece repugnante que tanto Bush como McCain, sigan pensando como en el pasado, agitando al peligro terrorista como si fuera equiparable a la Guerra fría. Tal vez ellos lo sepan bien a esto, pero como el negocio de las armas y la guerra se les ha vuelto tan relevante no lo pueden abandonar, y mucho más cuando la llamada guerra al narcotráfico no es más que la monopolización de éste.
2008/05/22
Extrapolaciones
Estas son algunas frases de mi otro blog, que tiene otra especificidad, pero creo que tienen validez como para enlazarse a algunas de las conjeturas de este blog.
En una sociedad agrietada y cada vez más fragmentada, donde la unidad de los diferentes sectores populares se hace cada vez más inviable, algunos grandes relatos como la Revolución o la Cultura Rock se fueron alejando paulatinamente de la realidad, para convertirse en grandes mitos que sirven de reservorio y plataforma ética para aquellos que no nos resignamos a aceptar que las relaciones humanas deban ser como son, sin existir ninguna alternativa al respecto, y a la vez, sostenernos algo inmunes con respecto a la mediocridad reinante que cada vez se instala con mayor verosimilitud alcanzando un rango de casi natural. La mediocridad no sería efectiva sino se negara a sí misma permanentemente, tratando de mostrar que no es mediocre, valga la redundancia, y es por esto mismo que los espíritus no críticos la aceptan como si fuera un dato de las ciencias naturales.
Una sociedad que no encuentre sus formas de reproducción, inevitablemente se caería a pedazos. Si el Establishment, el sistema se mantiene de manera sumamente firme es porque entre generaciones se conserva la cadena de mando, y la reproducción se realiza en piloto automático.
En los inicios de la cultura rock algunos sostenían el concepto de lucha generacional, y esto se debía principalmente a que la juventud de entonces se revelaba ante los valores constituidos, y a la vez personificados en los propios padres. En este sentido esta cultura emergió como oponiéndose a la perpetuación infinita de la cadena de mando.
Cuando uno se refiere a una cultura o las manifestaciones propias de la misma, como la cultura del rock, resulta imposible disociar esto de la estructura social que la produce.
Por definición la cultura es la modalidad que el hombre adopta para transformar la naturaleza en pos no sólo de su supervivencia material, sino a su vez de la generación de elementos subjetivos que permitan saciar “la sed verdadera”, al decir de Luis Alberto Spinetta. Esta apropiación de la naturaleza se produce en circunstancias muy concretas y a la vez determinadas por la forma en que los humanos se relacionan entre sí para crear cultura y por el desarrollo de la ciencia y la técnica. Si bien hacer “arte” es la posibilidad de romper con lo rígido de un tiempo determinado, su punto de partida, es dicho tiempo, el saber científico- técnico inmanente y las creencias colectivas.
Todo tiempo además de generar relaciones sociales entre humanos, también genera paisajes, es decir imágenes del hábitat donde se desarrolla la sociabilidad, y la producción cultural.
En una sociedad agrietada y cada vez más fragmentada, donde la unidad de los diferentes sectores populares se hace cada vez más inviable, algunos grandes relatos como la Revolución o la Cultura Rock se fueron alejando paulatinamente de la realidad, para convertirse en grandes mitos que sirven de reservorio y plataforma ética para aquellos que no nos resignamos a aceptar que las relaciones humanas deban ser como son, sin existir ninguna alternativa al respecto, y a la vez, sostenernos algo inmunes con respecto a la mediocridad reinante que cada vez se instala con mayor verosimilitud alcanzando un rango de casi natural. La mediocridad no sería efectiva sino se negara a sí misma permanentemente, tratando de mostrar que no es mediocre, valga la redundancia, y es por esto mismo que los espíritus no críticos la aceptan como si fuera un dato de las ciencias naturales.
Una sociedad que no encuentre sus formas de reproducción, inevitablemente se caería a pedazos. Si el Establishment, el sistema se mantiene de manera sumamente firme es porque entre generaciones se conserva la cadena de mando, y la reproducción se realiza en piloto automático.
En los inicios de la cultura rock algunos sostenían el concepto de lucha generacional, y esto se debía principalmente a que la juventud de entonces se revelaba ante los valores constituidos, y a la vez personificados en los propios padres. En este sentido esta cultura emergió como oponiéndose a la perpetuación infinita de la cadena de mando.
Cuando uno se refiere a una cultura o las manifestaciones propias de la misma, como la cultura del rock, resulta imposible disociar esto de la estructura social que la produce.
Por definición la cultura es la modalidad que el hombre adopta para transformar la naturaleza en pos no sólo de su supervivencia material, sino a su vez de la generación de elementos subjetivos que permitan saciar “la sed verdadera”, al decir de Luis Alberto Spinetta. Esta apropiación de la naturaleza se produce en circunstancias muy concretas y a la vez determinadas por la forma en que los humanos se relacionan entre sí para crear cultura y por el desarrollo de la ciencia y la técnica. Si bien hacer “arte” es la posibilidad de romper con lo rígido de un tiempo determinado, su punto de partida, es dicho tiempo, el saber científico- técnico inmanente y las creencias colectivas.
Todo tiempo además de generar relaciones sociales entre humanos, también genera paisajes, es decir imágenes del hábitat donde se desarrolla la sociabilidad, y la producción cultural.
2008/05/12
De las masas
Los que nos formamos políticamente en los 60-70 lo hicimos de acuerdo a un supuesto ineluctable, a saber, la política de masas. No son los hombres quienes realizan la historia sino que son las masas quienes lo hacen, afirmaba Althusser en Para una crítica de la práctica teórica, y esto es consonante con la hipótesis marxiana de que “La emancipación de los trabajadores es obra de los trabajadores mismos”, y con el enunciado de Perón de que “Sólo el pueblo salvará al pueblo”. Nos habíamos hecho eco de todas las premisas maoístas acerca de no subestimar a las masas, y que estas se liberan por sí.
La existencia en aquel tiempo de fuertes y masivos movimientos de lucha que mostraban a las masas como protagonistas principales, hoy estoy convencido que nos incorporaría a un nuevo Dios, en el cual creíamos fervientemente asignándole un rol de sujeto histórico del cual no queríamos quedar excluidos. El riesgo de perder esa Fe, nos podía conducir al escepticismo acerca del cambio social, y estoy seguro que no existe quien alguna vez no dudó al respecto, y creo que esto es a la vez saludable ya que por definición nunca fuimos religiosos. Creer en las masas y no creer en ellas pareciera fundar una contradicción antagónica, y hoy estoy convencido que sobre esa dualidad se debe edificar una política diferente a la que nos ofrece el sistema. Tal vez los que fuimos parte de aquella juventud revolucionaria de entonces nunca fuimos efectivamente integrados al movimiento de masas que suponíamos, por la sencilla razón que la visión que teníamos de ellas era una idealización, en la cual si éramos parte, pero no en lo real.
Darme cuenta de estas paradojas me llevó a revalorizar al jacobinismo, al blanquísimo, y hacer una lectura distinta del leninismo, es decir revalorizar la función de las elites. Es así como uno no puede engañarse acerca de que siempre la política de masas fue la política de una elite que supo conducir y llevar adelante un proyecto.
Las masas fueron el resultado de la revolución industrial y de la constitución del estado moderno. Por fuera de estos dispositivos las masas pierden fuerza o no tienen punto de unidad. Lo posindustrial y la caída tanto de los estados de bienestar como socialistas, hacen que la percepción de las masas se agote como tal, al menos como sujetos políticos. Las masas hoy cobran un valor que podríamos llamar transpolítico, como las hinchadas de fútbol por ejemplo.
Hoy creo que hay que luchar por lo mismo que cuando creía en las masas, pero sabiendo esto, el desafío es completamente diferente y el destino de antemano no está asegurado, ya que lo que hoy está faltando es una revolución tanto en la teoría como en la filosofía, cosa que la mayoría de los que dicen combatir al sistema han abandonado hace tiempo.
La existencia en aquel tiempo de fuertes y masivos movimientos de lucha que mostraban a las masas como protagonistas principales, hoy estoy convencido que nos incorporaría a un nuevo Dios, en el cual creíamos fervientemente asignándole un rol de sujeto histórico del cual no queríamos quedar excluidos. El riesgo de perder esa Fe, nos podía conducir al escepticismo acerca del cambio social, y estoy seguro que no existe quien alguna vez no dudó al respecto, y creo que esto es a la vez saludable ya que por definición nunca fuimos religiosos. Creer en las masas y no creer en ellas pareciera fundar una contradicción antagónica, y hoy estoy convencido que sobre esa dualidad se debe edificar una política diferente a la que nos ofrece el sistema. Tal vez los que fuimos parte de aquella juventud revolucionaria de entonces nunca fuimos efectivamente integrados al movimiento de masas que suponíamos, por la sencilla razón que la visión que teníamos de ellas era una idealización, en la cual si éramos parte, pero no en lo real.
Darme cuenta de estas paradojas me llevó a revalorizar al jacobinismo, al blanquísimo, y hacer una lectura distinta del leninismo, es decir revalorizar la función de las elites. Es así como uno no puede engañarse acerca de que siempre la política de masas fue la política de una elite que supo conducir y llevar adelante un proyecto.
Las masas fueron el resultado de la revolución industrial y de la constitución del estado moderno. Por fuera de estos dispositivos las masas pierden fuerza o no tienen punto de unidad. Lo posindustrial y la caída tanto de los estados de bienestar como socialistas, hacen que la percepción de las masas se agote como tal, al menos como sujetos políticos. Las masas hoy cobran un valor que podríamos llamar transpolítico, como las hinchadas de fútbol por ejemplo.
Hoy creo que hay que luchar por lo mismo que cuando creía en las masas, pero sabiendo esto, el desafío es completamente diferente y el destino de antemano no está asegurado, ya que lo que hoy está faltando es una revolución tanto en la teoría como en la filosofía, cosa que la mayoría de los que dicen combatir al sistema han abandonado hace tiempo.
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